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En los últimos meses
se ha venido planteando en los medios de
comunicación una aguda polémica en torno a la
construcción de un hotel de lujo en la antigua
fábrica de jabón La Almona, la cual se encuentra
protegida en el PGOU de Sanlúcar con el máximo
nivel de protección "integral" (A-33).
Varios colectivos vecinales y Ecologistas en
Acción, constituidos en plataforma, han intentado
que la GMU y la Junta de Andalucía -aprobación
del proyecto en mayo de 2002-- rectifiquen el
actual proyecto hotelero, pues además de haber
atentado ya contra la integridad de este edificio
histórico, su diseño no tiene nada en común con
la primitiva estructura, la realización de un
sótano pone en peligro la centenaria araucaria que
centra el conjunto y la excesiva altura del hotel
pondrá fin a las hermosas perspectivas
paisajísticas, tan importantes para una ciudad
como Sanlúcar, de las que se puede disfrutar desde
esta zona de Capuchinos.
Al parecer, ni unos ni otros tienen claro que la
empresa constructora ha demolido una de las más
antiguas naves, probablemente del siglo XVII -en
las fotos adjuntas--, entre las que conformaban
este destacado conjunto de la arquitectura
industrial sanluqueña. El núcleo principal de
esta edificación fue construido en el siglo XVII,
esto es, las tres antiguas naves para la
fabricación del jabón, de las cuales han
derribado una de las más interesantes. Esta nave
estaba estructurada mediante dos naves cubiertas
con bóvedas de cañón, que quedaban separadas por
una arquería central de medio punto. Hacia el
exterior, se podía vislumbrar la antigüedad de
esta edificación, especialmente a través del
perfil poligonal que dibujaba su cubierta. Con
posterioridad, en el siglo XVIII, fue ampliada la
finca mediante la construcción de las crujías y
fachadas que hoy asoman a la plaza de la Divina
Pastora. Inicialmente propiedad de los duques de
Medinasidonia, fue traspasada a mediados del siglo
XVIII a la Casa de Medinaceli, a donde perteneció
hasta la abolición de los privilegios
aristocráticos, entre los que se hallaba la
elaboración del jabón. A mediados del siglo XIX
se vendió este importante edificio, sirviendo como
bodegas hasta que fue adquirido por una empresa
constructora -Aspe, Incovesa--, haciéndose cargo
del actual proyecto "Navicoas S.A."
Por su gran entidad, La Almona protagoniza todo el
ámbito urbano en el que se ubica. La presencia de
esta industria del jabón no solo otorgaría su
nombre a la antigua "Plaza de la Almona"
(Divina Pastora), sino a toda la zona denominada
"Mazacote", cuyo término deriva de las
cenizas de los almajos marismeños que se mezclaba
con aceite y otros productos para la elaboración
del jabón. Este edificio posee un gran valor
arquitectónico e histórico dentro del conjunto
patrimonial sanluqueño, al ser una de las pocas
almonas andaluzas que conservaban su estructura
original, ratificando también su pervivencia la
gran importancia que tuvo la fabricación del
jabón en el valle del Guadalquivir.
En la actualidad el conjunto histórico de La
Almona ocupa casi 3.000 m2. Entre lo conservado, se
encuentran otras dos antiguas naves, que
primitivamente contuvieron cuatro grandes calderas
para hacer jabón duro y blando, habiendo servido
una de estas naves -la más pequeña, cubierta con
bóvedas de cascarón entre arcos fajones-- como
mezquita a los musulmanes instalados en Sanlúcar
durante la guerra civil. En el proyecto hotelero se
transforman los huecos originales de estas dos
interesantes naves, desvirtuándose así su
primigenia fisonomía, cuya cuestión debe evitarse
por todos los medios.
El Aula Gerión presenta ahora la documentación
gráfica, que testifica sobre la antigüedad y
valor histórico de la nave destruida, y solicita
que se preserve la integridad de las dos que han
quedado en pie. Asimismo, Gerión denunciará
próximamente este derribo ilegal y exigirá
responsabilidades para que se sancione a quien
corresponda por haber agredido tan gravemente
contra el Patrimonio Histórico de la ciudad.
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