|

Conjunto
Monumental
Casa Arizón
(Siglos XVII y
XVIII) |
Es un importante conjunto
de edificaciones que ocupa casi toda una manzana (5.329 m2) de
la Sanlúcar Americanista. Este Conjunto Monumental domina visual
y volumétricamente todo el espacio urbano conformado en el
antiguo barrio de la Balsa, entre las calles Divina Pastora y
Banda Playa, en la linde con el Centro Histórico. Perteneciente
a una notable familia de cargadores a Indias, el inmueble fue
declarado Bien de Interés Cultural en 2001. En 1989 fue
adquirido a la familia Arizón por una empresa madrileña,
DAINURSA, que en 1989 pasó a denominarse CASA GRANDE ARIZÓN,
S.A., hallándose desde entonces en estado de incomprensible
abandono y progresifo deterioro.
La Casa de
Arizón responde a la tipología propia de residencias
pertenecientes a los grandes mercaderes, que se especializaron
en el tráfico comercial con América. Aunque en Sanlúcar existen
todavía algunas muestras de este tipo de arquitectura civil,
este palacio reviste una importancia excepcional por ser el
único conjunto completo, que engloba todos los elementos
específicos de la doble vertiente residencial y comercial que
distinguieron a estos edificios.
Este inmueble
supone un testimonio decisivo para conocer el importante
protagonismo que tuvo Sanlúcar en el comercio americano, así
como las intensas relaciones mercantiles que se establecieron
entre Andalucía y Cataluña, ya que la familia Arizón, oriunda de
Irlanda, se instaló primero en Cataluña, asentándose algunos de
sus miembros más tarde en Sanlúcar -en el Barrio y Puerto de la
Balsa, en pleno auge durante los siglos XVII y XVIII-, desde
donde mantuvieron intensos contactos con sus parientes catalanes
a través de la costa mediterránea (importación de productos
catalanes, como vino, aguardiente o frutos secos; inversión en
la industria naval catalana para asegurar el abastecimiento de
la ruta Barcelona-Cádiz-América), cuyo movimiento facilitó la
incorporación del comercio catalán en el tráfico colonial.
|
Planta de Casa
Arizón - Sectores (vista desde calle Divina Pastora)
A
- Casa y Almacenes del siglo XVII
B - Apeadero. Siglo XVII
C - Caballerizas Siglo XVII
D - Almacenes y bodegas
E - Almacenes del siglo XVIII
F - Bodega de las Tinajas
G - Bodega del siglo XIX
H - Casa del siglo XVIII
I - Patio y zona de almacenaje
|
El amplísimo
conjunto se organizó en base a un núcleo residencial
originario del siglo XVII, al que se accede a través de la
puerta del apeadero (coronada por el escudo de armas de
la familia, alojado en sobrio frontón curvo) y que además
constaba de los almacenes que abrían fachada a la Calle Banda Playa
(antiguamente, en la orilla del mar,
facilitando el trasiego de los productos hasta el puerto
cercano), de los que destacaba su cubrición, constituida por una
sucesión de bóvedas de arista construidas en piedra ostionera.
Lamentablemente esta interesantísima cubierta se desplomó de
forma extraña y fugaz. En esta zona se ubicaban las bodegas,
almacenes de aceites, tonelería, pozas para los graneros y
demás dependencias propias del tráfico comercial, influyendo
decisivamente la función comercial de la casa en su disposición
estructural.
En el XVIII se construyeron
las nuevas zonas de almacenes (1728) del Callejón de los
Félix (por el nombre del primer Arizón que llegó a Sanlúcar
(1709) y la zona residencial principal (1721),
integrándose al mismo tiempo en la finca una callejuela que cruzaba el solar (1730). Ya en el siglo XIX se realizaron
otras importantes obras como la preciosa bodega que recae hacia
el Callejón de los Félix.
|
|
|
| |
Probablemente
adquirida por la familia Arizón a su llegada a Sanlúcar, la
fachada de la primitiva casa (XVII) ofrece una doble
galería porticada o loggia de gran belleza y majetuosidad.
La casa
dieciochesca presenta una síntesis de influencias, reflejo
de la confluencia de movimientos estéticos que se produce en la
Sanlúcar del momento. A la directriz tradicional sevillana,
derivada de la condición de Sanlúcar como antepuerto de la
capital hispalense, se suma la inevitable inclusión en el
tráfico comercial de l a bahía de Cádiz, adoptándose elementos
tan gaditanos como la torre-mirador o la decoración geométrica
de lacería incisa (motivos vegetales y aspas) en el mortero
bicolor, almagra y blanco, en el exterior de la torre y ático,
donde se combina de forma efectiva la tradición mudéjar y
barroca.
Estilísticamente, las dos zonas residenciales adoptan las trazas
propias de las casas-palacio del barroco sevillano,
constatándose esta tipología en la sobriedad de fachadas, altura
de la edificación en dos plantas (casa doble acorde a la
climatología de la zona) y ático final; así como en la presencia
de azotea, jardín y patio central, con columnas de mármol y
brocal de pozo en el centro, alrededor del cual se organizan las
cuatro crujías preferentes.
En la fachada
de la casa del XVIII, guardapolvos y tornapuntas forjadas
confieren al edificio todo su bajoandalucismo. La disposición de
carceleras, balcón central y cierros verifican la sobriedad y
simetría c aracterísticas del barroco civil de tradición sevillana, donde sobresale el clasicismo de pilastras, molduras
y friso de la puerta de entrada.
Del interior
merecen destacarse el espacioso zaguán con banco lateral
corrido y solería de ladrillo a sardinel; el portón de
madera americana ricamente tallado en su cara interna; el
brocal del pozo octogonal en mármol blanco, de probable
origen genovés; el mármol rojo de las columnas del patio y
escalera con barandilla salomónica; la bóveda esquifada con
yeserías de cartón recortado con que se cubre ésta; y las formas
conventuales de portajes y celosías.
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
| |
|
La torre mirador
Orientado al mar,
a modo de vigía sobre la desembocadura del Guadalquivir, para
controlar la salida y llegada de las flotas ultramarinas, sobresale
por encima del tejado la torre-mirador, elemento específico
de las casas de cargadores a Indias, que induce a la configuración
de paisajes urbanos muy peculiares. Estilísticamente coincide con la
desnudez herreriana derivada de la arquitectura seiscentista. Del
"tipo de silla", su esbeltez acentúa la verticalidad del edificio.
Cuenta la
tradición que desde este mirador se arrojó uno de los miembros de la
familia Arizón en el momento de divisar cómo uno de sus navíos,
procedente de las Indias y cargado de plata americana, se hundió
irremediablemente en la barra del río Guadalquivir, ante la mirada
de asombro e impotente de su fletador.
|
 |
| |
|
 |
Oratorio (siglo
XVIII)
En la planta alta
de la casa del siglo XVIII se sitúa un precioso oratorio abovedado,
que está pintado al fresco en su totalidad con un programa
iconográfico de signo mariano -querubines, guirnaldas florales,
símbolos de la letanía, águilas, el Espíritu Santo, corona celestial
y lirios de espinas), todo en rojo, azul y dorado, con ritmo rococó,
que recuerdan las pinturas de la iglesia de San Jorge de Sanlúcar,
templo que también fue favorecido por los mecenas de la Casa Arizón.
|
|
 |
 |
 |
| |
Los Arizón
fundaron una de las más importantes compañías comerciales de la
época, siendo tan destacada su actividad económica que llegaron
a prestar a Felipe V varias naves de su flota y los almacenes
sanluqueños fueron cedidos a la Corona por un tiempo con todos
sus beneficios. Sobresalieron también como terratenientes y
Jacinto Salvador de Arizón obtuvo el título de Marqués de Casa
Arizón (1739), siendo uno de los 75 nobles matriculados en la
Carrera de Indias.
Asimismo, los
miembros de la familia Arizón se destacaron como importantes
mecenas de las artes sanluqueñas: el primer marqués de Casa
Arizón terminó a su costa la urbanización de la Plaza de la
Ribera (actual plaza del Cabildo), reconstruyó el puente del
Arroyo de San Juan, ayudó a las obras del convento de carmelitas
descalzos y legó importantes sumas a la Basílica de la Caridad,
Colegio de San Jorge y carmelitas descalzas.
Varias leyendas
han surgido alrededor de esta casa y su familia.
Algunas basadas en hecho reales como el procesamiento de Diego de Arizón
por haber asesinado a su esposa (1736), la
sanluqueña Margarita Serquera (que según cuenta la leyenda, fue
emparedada en esta casa), y a su mayordomo, Juan Peix, por
motivos de adulterio, ingresando prisionero en el castillo de
San Sebastián de Cádiz. El Rey lo indultó a cambio de la
indemnización de 60.000 pesos, cantidad que fue destinada a las
obras del Palacio Real de Madrid. Arrepentido, don Diego hizo
donación de su fortuna a varios conventos sanluqueños. También
benefició a la iglesia de La Victoria y legó una manda
testamentaria para reconstruir la capilla y altar de la cárcel
de Sanlúcar.
Aún hoy existe
la creencia, y algunos la han visto o, al menos, dicen haber
vibrado con su extrapresencia, sobre la aparición del espíritu
de la esposa asesinada, la dama blanca, que deambula por
la casa y el torreón durante las noches de luna llena.
|
|
 |