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El
Aula Gerión ha denunciado a la Consejería
de Cultura de la Junta de Andalucía la nueva
salvajada cometida contra el Patrimonio
sanluqueño. En esta ocasión, se trata de la
antigua casa de los Condes de Aldama, en cuyo
jardín protegido se está construyendo un
edificio de tres plantas.
Esta
casa, junto con su bodega y jardín, fue
adquirida por León
Aldama y Respaldiza en 1857, en cuyo linaje
permanecería hasta 1930, pasando luego a ser
de la familia Florido, sus últimos
propietarios. Uno de los herederos de don León,
Antonio Aldama Mendivil, Conde de Aldama y
Marqués de Ayala (1867-1930), renovó y
unificó el antiguo caserón, dotándolo a
principios del siglo XX del estilo neogótico
que lucían algunos de sus elementos más
peculiares, como la rejería del cierro de
fachada, el patio y la capilla, cuyas
características formas ojivales no sabemos
si aún se conservan.
Este
inmueble, situado al final de la calle de la
Plata, esquina a Calzada de la Infanta, se
encuentra incluido en el catálogo del Plan
General de Ordenación Urbana (PGOU) con
nivel de protección global (B-35), donde se
dice claramente que se han de conservar las
fachadas, patio y elementos estructurales de
la casa, además del “jardín con
arbolado existente”.
El
Aula Gerión se pregunta qué entiende
nuestra Gerencia de Urbanismo por “jardín
protegido” y por “arbolado”, puesto que
ya no queda ni una cosa ni la otra. Todo ha
quedado reducido a un “atractivo” solar
edificable, contando con el beneplácito y
las correspondientes licencias de obras
otorgadas por los responsables técnicos y
políticos.
No
cabe duda que esta cotidiana política de
“acoso, derribo y mole”, de
“ilegalidades” y “silencios
administrativos”, efectuada en Sanlúcar
durante los últimos años, debe tener algo
de “canjeable”. Además de delictiva, es
una inmoralidad.
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