Aula Gerión

Asociación para la defensa del Patrimonio Histórico - Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

 

 

 

Bodegas San Pedro y San Miguel

 

Miguel Sánchez Ayala, S.A.

 

 

                                                                                              

                                                                                                       Ana Gómez Díaz-Franzón

BODEGA "SAN PEDRO" (Siglo XVIII) C/ Banda Playa

Junto a la Casa del Marqués de Arizón se levanta esta espléndida bodega de mediados del siglo XVIII. Sus formas estructurales y el buen estado de conservación hacen de este edificio un modelo paradigmático de la primera arquitectura del vino en Sanlúcar. Representa ese momento en que la bodega se ha despegado ya de la casa-palacio y de las limitaciones moriscas, para erigirse como edificio independiente y con un estilo propio plenamente definido.

Bodega de cargadores a Indias

Situada junto al Conjunto Monumental de Arizón, la bodega San Pedro podría haber sido construida por la familia Arizón para almacenar los vinos que se exportaban a América y a otros países del mundo, pues en 1798 el Marqués de Arizón vendió esta bodega, en 63.000 reales de vellón, a los Vicario Iñigo, familia de cargadores gaditanos dedicados también al comercio trasatlántico.

Préstamos religiosos

Cuando nace la arquitectura manzanillera recoge algunas fórmulas propias de los edificios religiosos, por resultar muy propicias a las necesidades de crianza del vino. Estas soluciones arquitectónicas aparecen ya en "San Pedro", como los gruesos muros y la amplitud espacial que son imprescindibles para conseguir el adecuado aislamiento de las altas temperaturas y el gran volumen de aire y humedad que requiere la levadura de la flor. Las techumbres a dos aguas contribuyen a que el sol recaiga sobre una sola vertiente, recalentándose menos el interior. Estas cubriciones se sostienen mediante arquerías de medio punto sobre pilares, como en los primeros templos mudéjares, edificados tras la reconquista cristiana.

Estos condicionantes funcionales coinciden con las formas de las iglesias mudéjares --en Sanlúcar se localiza el magnifico ejemplo de la Parroquia Mayor-, de las que estas primeras bodegas también extraerán su composición de fachadas y las pequeñas y altas ventanas, que en los templos servían para crear un espacio en penumbra, celestial y divinizado, mientras que en las bodegas tendrán un objetivo más funcional evitando la entrada del sol y el calor y permitiendo al mismo tiempo la necesaria aireación.

Modelo de bodega dieciochesca

La planta de "San Pedro" es de tipo basilical, subdividida en tres naves por arquerías de medio punto sobre gruesos pilares achaflanados.

En la fachada se trasluce el perfil trapezoidal de sus cubiertas. Así, el hastial no finaliza en el típico frontón triangular más propio de las bodegas del siglo XIX. La elegante composición se ordena mediante una puerta central de arco rebajado y dos verticales ventanas laterales con arcos de medio punto. Sobre la puerta de acceso se abre un pequeño vano moldurado, en el lugar donde más tarde será común abrir en las bodegas decimonónicas un óculo circular, a la manera mudéjar.

Restauración modélica

El actual propietario, José Luis Barrero Jiménez, viene realizando en sus bodegas obras de conservación, que siguen una línea de recuperación de las estructuras originales y un absoluto respeto arquitectónico por las antiguas formas y materiales. En esta línea, ha restaurado con igual madera de pino Flandes parte de la espléndida armadura de "San Pedro". De raigambre mudéjar, esta techumbre es del tipo de par y nudillo con tirantas y presenta hoy un cuidadoso aspecto.

Aledaña y comunicada con "San Pedro" se sitúa la bonita bodega de "Santa Inés", a la que también se accede por la calle Divina Pastora. Aquí, un solo cañón queda subdividido en dos calles por un par de esbeltísimos pilares que sostienen la techumbre de tijera directamente, sin arcadas, mediante una gran viga maestra con zapatas intermedias.

"San Pedro" y "Santa Inés" ocupan 793 m2 que albergan unas 550 botas de manzanilla. Actualmente, la empresa vinatera de José Luis Barrero dispone de más de 9.000 m2 de bodegas repartidos en cinco núcleos, donde se ensoleran unas 6.000 botas de vinos procedentes de las 550 aranzadas que componen las cuatro viñas de la firma situadas en los pagos de Balbaina, Breva y Martelilla.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BODEGA "SAN MIGUEL" (Siglo XIX) C/ Banda Playa

"San Miguel" supone una excepción a la composición clásica de la arquitectura del vino, tanto por el tratamiento decorativo de su fachada, construida en estilo neomudéjar, como por la estructura de su interior, de gran interés constructivo. Se ubica en el segundo frente bodeguero del Barrio Bajo, edificado durante la segunda mitad del siglo XIX siguiendo la línea que marca la calla Banda Playa.

Antigua fábrica de envasado

Al parecer este edificio fue construido para albergar una fábrica de envasado de tomates, pasando más tarde a ser reutilizado como bodega por la firma "Miguel Sánchez Ayala, S.A.".

El estilo neomudéjar del exterior se vincula a las formas del Palacio de los Duques de Montpensier -hoy Ayuntamiento-, así como a las antiguas caballerizas de aquél, situadas en la calle Baños -actualmente Bodegas de Orleáns-Borbón-, por lo que su diseño se relaciona directamente con estos modelos de la arquitectura local propios de la segunda mitad del siglo XIX.

Acabado estilo neomudéjar

En la artística fachada, cuyos paramentos están compuestos mediante bandas horizontales incisas -muy semejante a la fachada del palacio municipal-, se abre la puerta principal y dos ventanas laterales. Estos tres huecos están formados por arcos de herradura apuntados con trasdós polilobulado. Enmarcan estos vanos elevados alfices decorados con una bonita labor de paños de sebka en ladrillo recortado. Los tres vanos se cierran mediante verjas de hierro, que están ornamentadas con semejantes arcos de herradura, en cumplida armonía decorativa.

La mayor altura de la nave principal se traduce al exterior en la gran esbeltez que adquiere el alfiz central del cuerpo central de la fachada, el cual se prolonga por encima de la línea de fachada mediante una sucesión de arquillos ciegos polilobulados y se corona con almenado escalonado. Esta decoración de ladrillo visto produce un atractivo contraste cromático con el blanco general del paramento, que se remata con un almenado superior.

Diseño interior

La singular fórmula constructiva del interior responde a la arquitectura del hierro característica del siglo XIX.  

El interior se encuentra dividido en tres naves siendo la central de mayor altura. En ésta un llamativo encerchado de madera sostiene la techumbre a dos aguas, reposando todo sobre dos galerías laterales, en origen acristaladas y hoy cerradas con ventanas de persianilla. Ambos frentes recaen en vigas maestras sostenidas por doce esbeltas columnas de fundición, las cuales suman a su misión propiamente estructural, otra misión más funcional al actuar sus huecos interiores como bajantes del agua de lluvia. Queda reforzada la cubierta con finas tirantas de hierro.

Al fondo de la anterior edificación se sitúa otro cañón en sentido transversal, que parece más antiguo, el cual se cubre con tejado a dos aguas sostenido por una hilera de pilares centrales. Dando frente a la puerta principal se sitúan las "Botas de honor" firmadas por los  personajes famosos que han visitado la bodega como el arquitecto Juan de Avalos, Rocío Jurado o los pintores sevillanos Zambrana y Juan Valdés, entre otros.

Conjunto bodeguero

"San Miguel" es la zona más moderna de un amplio complejo formado por un total de diez cañones bodegueros. Un patio con acceso desde la calle divide el conjunto en dos zonas. En el sector más antiguo destaca la bodega "El Lucio" con nivel de suelo rebajado y arquerías de medio punto sobre pilares de escasa altura; y "El Jardín" construida recientemente sobre un primitivo patio con moderno sistema de cubrición.  

El conjunto ocupa una superficie de 2.500 m2 que albergan unas 3.000 botas de manzanillas y otros caldos, colocadas en andanas que en algunas zonas están montadas en cuarta. Existe una curiosa bota, con mayor número de aros que la típica bota jerezana, en cuyo frente se encuentra incisa una "Cruz de Lorena o patriarcal" que estuvo recubierta de espejos. Probablemente se trate de un obsequio realizado por algún vinatero francés, miembro de la Orden de Caballería de la Cruz de Anjou, cuya región es también cuna de afamados vinos.

 


 

Estas bodegas han sido premiadas en la IV Edición de los Premios a la Conservación de Patrimonio, otorgados por el Aula Gerión en 2007

 

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