Aula Gerión

Asociación para la defensa del Patrimonio Histórico - Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)


 

 

CASA DE VARGAS MACHUCA O CASA DE LAS PALOMAS

 


 

Cuando el historiador Velásquez Gaztelu terminaba su obra en 1760 se estaban levantando en la ciudad grandes caseríos como el de Vargas Machuca; en su historia recogía este hecho: "Las casas de los vecinos hacen justa correspondencia con los edificios públicos, pues son por lo general hermosas, alegres y esparcidas en lo interior y exterior, guardan la más regular simetría en la correspondencia de puertas y ventadas, adornadas todas, espaciosos balcones y rejerías de hierro.... ".


Pero no añade el texto historiográfico como numerosas casas ya de vieja construcción, ya nuevas, ennoblecían sus portadas con marcos de piedra, a veces también las puertas de balcón. El hidalgo solía colocar su escudo, el rico conformábase en una tartela con la invocación Ave María y aquel que recibía el privilegio eclesiástico de poder poner en su capilla privada al Santísimo lo señalaba en el exterior de su casa con una custodia o manifestador.
 

 

Este es el caso de Juan Vargas Machuca que levantó su morada en la Trascuesta de Belén esquina a la calle Carmen hacia la mitad del siglo XVIII, Regidor del Ayuntamiento y Cargador a Indias, no podía desmerecer su casa a la de su homólogo Francisco Gil de Ledesma en la otra punta de la calle Carmen.
 

El sitio comenzaba a tener vida comercial. La Trascuesta comunicaba con la Cuesta de Belén y Bretones en la misma línea, a través de una callejuela con la calle del Truco que cruzando Torno se encontraba con el Callejón de los Sastres que hacía ángulo recto y desembocaba en San Roque. En la zona del pequeño comercio desde la fundación del Señorío. Pero en 1744, los cabildantes "preilustrados" gracias a los préstamos pecuniarios de Gil de Ledesma, Martínez de Espinosa y García Poedo se adelantan un siglo a lo que serían las reformas urbanísticas del régimen liberal: concentrar el mercado de verduras y de comestibles en un solo punto. Con ello se conseguiría mayor facilidad para el comercio y unas garantías higiénicas que redundaban en la sanidad pública.


Abría este mercado su gran puerta frente a las Covachas en la plazoleta hoy desaparecida del Jardín de los Duques, también en comunicación con la Trascuesta. La portada, por tanto, fue luego cambiada de lugar y colocada en Belén.
 

El mismo año en que se concluyó también la plaza del Mercado, Juan López de Vargas Ymblusqueta había comprado el cargo de regidor número quinto del Cabildo. Entraba así en el patriciado que regía la vida pública de la ciudad. Quince patricios, bien por compra, bien por herencia prolongaban el sistema municipal instaurado en Sanlúcar desde 1645 en que desaparece el Señorío de los Guzmanes. De un sistema mixto entre la designación y la elección propio del Señorío, se pasa al Regio de compraventa de cargos públicos, inventado por la Corona para así paliar sus necesidades hacendísticas. Sistema oligárquico que se cambiará en el liberalismo decimonónico con las elecciones restringidas dando participación a un nuevo sector social, pero en el que sustancia el pueblo permanecería postergado.

 

El solar que hoy ocupa la antigua casa de Vargas Machuca estaba en 1691 configurado por tres edificios. En la esquina (calle Carmen y Trascuesta) moraba Juan de Valderrama; al lado el Monasterio de San Jerónimo - que también había vendido al anterior la casa - poseía una "Casa de Juego y Hostelage"; llamado posteriormente "Hostelage de Margarita"; y al otro lado tenían otra los herederos de Mateos Téllez de Olivares.
 

En 1712, Pedro José Guerrero - heredero de Valderrama y presbítero de la O - añadió a su casa por la parte del Corral. De estas "casas maltratadas" que llegaban hasta la pared del jardín del Palacio - dice el documento refiriéndose al frente - "cuyo sitio ocupa cuatro arcos de piedra", llama la atención la presencia de pórticos, tan escasos en Sanlúcar.
 

Ambas, la de la esquina y las "casas maltratadas" las convirtió Josefa Guerrero - heredera del presbítero - en casa, bodega y jardín, siendo adquiridas por Juan Vargas Machuca en 1758. Cuatro años después Vargas les anexiona un solar lindante donde labra una bodega, y la casa "Hospedage de Margarita" levantando su casa principal que es la que se desmorona hoy. Sin contar el valor de las obras, el caserío pudo costarle 37.000 reales.


La bodega de este regidor y cargador a Indias - hacia mitad del siglo - tenía capacidad para tres mil arrobas de vino y junto a su casa principal se estimaba un posible arrendamiento anual en 2.190 reales. Además por esta zona comercial también poseía casas en Bretones, Plazuela de la Santísima Trinidad y el la plaza de la Panadería (o San Roque).
 

El mosto que llegaba a la bodega procedía de sus viñas en el Pago de la Cañada del Trillo de más de ventiseis aranzadas de las que cerca de siete eran tierras muertas. En 1772 se le estimaba a Vargas Machuca la posesión de 1914 arrobas de vino valoradas en 3.828 reales.
 

Como Cargador a Indias, el Catastro de Ensenada estima que "utiliza con el tráfico de las América veinte mil reales vellón anuales". El cargo de regidor Perpetuo lo había comprado a Lorenzo Consio por 600 pesos, y por él obtenía anualmente del Cabildo 88 reales. Desde 1784 ejerció el cargo Simón de Vargas Machuca hasta que fue imposibilitado, y en 1791 Eustasio Moro (esposo de Juana Vargas Machuca).
 

De esta familia fueron los últimos poseedores del caserío los Araiz Sánchez Vargas y Salmón Araiz que la vendieron al montañés Santos Díaz donde tenía su almacén de ultramarinos (1920).

 

 


 

FOTOS Casa de las Palomas

 

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